Por Ramiro García (Resumen de la fecha)
CIUDAD DEL CABO - En el estadio Green Point de Ciudad del Cabo, Holanda derrotó 3-2 a Uruguay y se clasificó a la final del Mundial de Sudáfrica 2010. Van Bronckhorst, Sneijder y Robben marcaron los goles del combinado naranja, mientras que Forlán y Maxi Pereira convirtieron para los sudamericanos.
Finalmente el favorito se quedó con el partido. Holanda no jugó como en otras presentaciones, pero tuvo en la calidad individual de sus jugadores, como Kuyt, Sneijder y principalmente Robben, la clave para quedarse con la victoria y transformarse en el primer finalista de esta Copa del Mundo.
Uruguay supo como pararse ante un gran rival, que venia de dejar afuera al poderoso Brasil de Dunga, pero no pudo arrebatarle el triunfo. Sin embargo, el conjunto de Oscar Washington Tabárez le jugó de igual a igual y por momentos lo puso en serios aprietos. La Celeste dejó una muy buena imagen al mundo y demostró que estuvo a la altura de las circunstancias.
El encuentro fue parejo desde los primeros minutos. Uruguay se plantó con un 4-4-2, presionando en la zona de volantes para dificultar la salida del rival. Mientras tanto, Holanda tomó la iniciativa aprovechando la calidad técnica de sus jugadores, con Sneijder como eje de su juego.
Si bien el combinado europeo era dueño de la tenencia del balón, la solidez defensiva de los charrúas lo obligó a buscar alternativas de ataque para llegar con peligro al arco de Muslera. A tal punto que dos de sus máximas figuras, Robben y Kuyt, no pudieron explotar por ninguna de las dos bandas.
Ante las dificultades para vulnerar la última línea celeste, Holanda optó por el remate de media distancia para llegar al gol. Justamente a los 18´ de la primera mitad, su capitán, Van Bronckhorst, sacó un potente disparo al ángulo desde 30 metros para abrir el marcador e inclinar la balanza a favor de los naranjas.
A pesar de la ventaja obtenida, los dirigidos por Bert Van Marwijk estuvieron lejos de ser superiores en el terreno de juego. Poco a poco Uruguay hizo méritos suficientes para obtener la igualdad, con Forlán y Cavani como principales armas.
Sobre el cierre de la etapa inicial, un remate brillante de larga distancia del crack charrúa, Diego Forlán, emparejó el marcador. El delantero del Atlético Madrid, a la carrera, sacó un potente disparo que tomó un efecto indefinido que no pudo desviar Stekelenburg para poner el 1-1. Un resultado justo, si tomamos en cuenta lo mostrado por ambos equipos en los primeros 45 minutos.
Ya en el complemento, los sudamericanos salieron decididos a llevarse la victoria. Con un planteo un tanto más ofensivo, lo puso contra su área al conjunto naranja.
Sin embargo, a los 24´ de la segunda mitad, Holanda pasó a ganar nuevamente. Uno de los mejores jugadores de este Mundial, Wesley Sneijder, se fabricó el espacio en la puerta del área grande charrúa para rematar y, aprovechando un desvió en Maximiliano Pereira que descolocó al arquero, poner el 2-1 parcial. En la repetición, se pudo observar con claridad como Van Persie bloqueaba la visión de Muslera, por lo que el juez Ravshan Irmatov debió haber sancionado la posición adelantada.
A partir de allí, el encuentro cambio completamente. Tres minutos después del segundo gol holandés, Robben conectó un centro enviado desde la izquierda de Kuyt para anotar de cabeza el tercer tanto de los europeos.
El orden táctico que Uruguay supo tener en casi todo el partido se desplomó ante la diferencia que marcaron las individualidades de Holanda. Oscar Washington Tabárez comenzó a realizar variantes desde el banco de suplentes para buscar la igualdad. Con los ingresos de Sebastian Abreu y Sebastian Fernández, intentó refrescar la ofensiva de su equipo.
Vale mencionar que el resultado fue mentiroso. Los europeos supieron aprovechar sus oportunidades, pero lejos estuvieron de ser verdaderamente superiores a los sudamericanos.
En tiempo de descuento, tras una jugada preparada, Maximiliano Pereira descontó con una gran definición cruzada para mantener la ilusión intacta. Sin embargo, a pesar de los intentos, los charrúas no pudieron emparejar el marcador.
De esta manera, Holanda ganó un partido sumamente complicado, donde no jugó bien, pero la calidad individual de sus jugadores hizo la diferencia. Ahora esperará al ganador de Alemania-España para definir el 11 de julio al nuevo campeón del mundo. En frente, Uruguay murió de pie. Fiel a su historia, luchó hasta el último segundo. A pesar de la tristeza, el pueblo celeste debe estar orgulloso por el papel que hizo su equipo, que jugará el próximo sábado 10 de julio por el tercer puesto.
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