Desde el primer momento se empezaron a ver las falencias boquenses en todos lados. Eduardo Salvio remató al primer palo a los 3 minutos y puso el 1-0. Luego de esto, Lanús se cerró bien atrás, el cuadro azul y oro no tuvo creatividad, no administró bien la pelota y Leandro Gracián no se puso el traje de conductor. Carlos Ischia apostó a una delantera sin un hombre de área, con Ricardo Noir y Rodrigo Palacio, dupla que nunca anduvo bien.
Ni Hugo Ibarra ni Juan Krupoviesa se acomodaron como mediocampistas y abusaron demasiado del centro en cada aproximación, algo que sin un referente en el área no dio resultado ni estuvo cerca de darlo. Y eso que Diego Valeri estrelló un tiro en el travesaño y Nicolás Ramírez sacó un gran intento que atajó muy bien Roberto Abbondanzieri, porque sino la derrota del ganador del Apertura pudo ser más estruendosa.
En el segundo tiempo, como sucedió ante Deportivo Cuenca, el elenco de Ischia tuvo la pelota pero no hizo daño. Sólo se limitó a rematar de media distancia y ahí sí inquietó un poco. Leandro Gracián también estuvo cerca de igualarlo y Lucas Viatri (entró por Palacio que salió dolorido), aunque el portero Carlos Bossio resolvió bien.
Lo cierto es que Lanús ganó bien, se aprovechó de un equipo que extrañó horrores a Juan Román Riquelme y al transferido Jesús Dátolo y está pagando caro no haber buscado un reemplazante para el ex jugador de Banfield. Ah, además Battaglia llegó a la quinta amarilla y no podrá jugar por la cuarta fecha en la Bombonera frente a Huracán.
El triunfador escaló a a seis unidades, uno por debajo de los líderes, y el derrotado quedó en tres, muy lejos de la zona de arriba pasada apenas la tercera fecha.

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